Cine Música

#Review Iris A Space Opera: una travesía lumínica del escenario al espacio exterior

Más que una película, un documental de lo que es vivir la música de Justice en vivo. El dueto francés con más de 10 años de carrera lanza en los cines de latinoamérica IRIS: A Space Opera, aunque en muchas partes de Europa se haya estrenado hace 2 semanas.

Epílogo

Gaspard Augé y Xavier de Rosnay empiezan mostrándonos las entrañas del show mismo, de cómo inició la idea, una presentación en vivo sin audiencia, como lo haría Pink Floyd. Es complejo imaginar un concierto así, con la nula presencia de un público eufórico que grite y aplaude al compás de tu música. Esto es uno de principales problemas.

La banda lo resuelve al afirmar que nunca se está 100% atento a un espectáculo en vivo. Se pierden detalles, momentos que pueden ser cruciales en la experiencia grupo-público.

La introducción es perfecta, no pueden lanzarte al ruedo sin antes justificar tu tesis. Justice y todo su equipo explican como desde la idea de un video casero se fue transformando en toda una experiencia de luces y música dignos de una banda de estadio. Nos muestran el “sistema nervioso” de IRIS.

El show

Es vital conocer lo que es asistir a un concierto del dueto, toda la tecnología y la mecánica que conlleva en cuestión producción es multiplicado al cien en esta largometraje.

Todo funciona como un maldito reloj suizo. Todo está por algo, desde la más minúscula luz, hasta el piso reflejante que hace pensar que son más bocinas Marshall de las que en verdad hay.

Pensarías que con demasiadas luces te podría dar un ataque epiléptico, pero son de lo más inteligente, son sutiles cuando la música suena ligera, son brutales cuando el beat es alto.

Todo esto se combina con animaciones impresionantes del mismo espacio, uno de los principales fetiches de la banda. Te da un respiro del ataque musical que estás recibiendo y poder digerir lo que estás escuchando.

Otro gran plus fue los acercamientos a los integrantes y a los elementos del mismo escenario. Te hacen ser parte del mismo espectáculo, te adentran al musical como si ya supieras que sigue.

Lo malo

Al ser una presentación única, tendrían que tocar sus mejores éxitos. Para sus más acérrimos fans, el setlist es bastante conocido, similar a lo que han estado tocando los últimos años en giras. No se pierde la magia, pero es como escuchar ese disco que te sabes de memoria y sabes el orden de las rolas.

Otro punto más personal es que el cine donde la vi no se escuchaba tan alto como uno quisiera. Hubiera sido genial tener el sonido Dolby Atmos, para realmente sentir la energía que emanaba de la música. Gente del cine nos comentó que no podía literal subir el volumen porque hay salas pegadas a la nuestra y se arriesgaban a molestar las funciones de otras personas.

En conclusión, Justice nos muestra que son más que una banda de temporada, que son muchísimo más de lo que puede verse en un show en vivo, que su música trasciende y perdura en cada uno de nosotros por su complejidad.

Gracias a IRIS: A Space Opera recordamos lo maravilloso que es ver a Xavier y Gaspard tocar en vivo.

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